Alfalfa, la favorita en el mundo del forraje

Dentro de los forrajes, la alfalfa ocupa un lugar central, no en vano la llaman “la reina de los forrajes”. Ahora bien, ¿cuáles son los beneficios que ofrece? Además de aportar numerosos nutrientes al ganado, siendo un pilar en su alimentación, también contribuye a la recuperación de los suelos, así como también ofrece gran resistencia al déficit hídrico. Estas y otras más son las características de la alfalfa. Desde Foodco ampliamos la información en esta nota.

Pilar cave en la dieta animal
En la alimentación del ganado, aporta proteína de calidad, minerales y vitaminas. Por esto mismo, su uso es muy habitual en la crianza de terneras y para el balance de los animales.
Es una importante fuente de fibra, contribuyendo a la digestión del animal. Además, al combinarse con el ensilaje de maíz y, permite suplir el 90 % de los requerimientos nutricionales de la vaca lechera.

A su vez, la alfalfa también actúa en el sentido de mejorar la proteína de la leche y reducir la grasa. Un dato no menor: al animal también le resulta muy sabrosa.
Al ganadero también le permite alcanzar una mejor calidad en su producto ya que es un alimento natural. La calidad de su valor nutritivo incrementa con la deshidratación.
Incluso también forma parte de la alimentación de los caballos, ya que la alfalfa aporta más proteínas que el heno y la hierba. Contribuye a la salud digestiva del caballo y al desarrollo de un sistema óseo y articular fuerte.

Su fibra también es un estimulante para la masticación, mejorando la rumiación, por lo que contribuye a evitar problemas frecuentes como la acidosis ya que la saliva es el principal amortiguador de la acidez.

Recuperación y cuidado del suelo
Como mencionábamos líneas más arriba, la alfalfa también contribuye a la recuperación del suelo. Esto se debe principalmente a su capacidad de captar los nutrientes de la atmósfera y fijarlos al suelo, por ejemplo el nitrógeno, que resulta indispensable para los cultivos futuros. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la alfalfa no es un cultivo que se puede cosechar en la misma parcela muchos años seguidos.

Resiste el déficit hídrico
La falta de lluvia suele ser un dolor de cabeza para el productor en general, pero mucho menos para quien se dedica a la producción de alfalfa. Esto se debe a que las raíces de este forraje se extienden hasta seis metros de profundidad, lo cual les permite “ir en busca” de las humedad de las napas y así poder captar el agua que necesitan. SI bien el impacto es menor a diferencia de otros cultivos, los períodos prolongados de sequía si tienen consecuencias: provocan una reducción en la producción de materia seca.