Siembra de alfalfa: cuáles son las mejores condiciones

En otra nota, les comentamos que la elección de la semilla es un factor clave para el éxito de la producción de alfalfa. Sugerimos que la valoración no pase únicamente por el tamiz del precio, sino su potencial de producción, adaptación a las condiciones climáticas, la facilidad de manejo, entre otras características.  En esta nota, desde FoodCo queremos profundizar algunas claves que hacen a una mejor siembra para escalar la producción y optimizar lo mejor posible los resultados.

Respecto a la época, para la región pampeana, las siembras que se realizan entre marzo y abril, son las que mejores condiciones ofrecen para la producción, ya que favorecen un desarrollo armónico entre el follaje (parte aérea) y las raíces y la corona (parte subterránea) de la planta. Esto se debe a que los calores del verano permiten al suelo mantener una óptima temperatura y humedad, que acompañan la germinación y el desarrollo de las raíces, antes de las heladas. Al mismo tiempo, favorece el desarrollo de la parte área de la planta, gracias a la temperatura del aire y el largo de los días de otoño. De este modo, también la planta se encontrará con un sólido crecimiento radicular que le permite explorar el suelo en búsqueda de humedad, cuando llegue el verano.   Con esto no se descarta que pueda haber siembras primaverales, como suele suceder en el centro y sudeste de Córdoba.

Sobre los cultivos antecesores, es conveniente trabajar con aquellos que no tengan un gran volumen de rastrojo y los que no compartan enfermedades. Por ejemplo, debemos descartar l uso de maíz destinado a cosecha de grano, pero si puede usarse si se trataba de maíz para silo.  A priori, los antecesores recomendados son los que nos liberan el lote tempranamente, como el trigo, avena o centeno.

Sobre la producción: el escenario ideal es acercarse a una siembra de más de 18 Kg de semilla por hectárea. Esto es así ya que se prevé el auto-raleo. De este modo, podemos anticiparnos a que haya el suficiente forraje para lograr una óptima producción.
En este caso, los profesionales recomiendan identificar el peso de la semilla y el peso del peleteado, así no tenemos menos semilla y podemos acercarnos a la cantidad recomendada para la siembra.

Por último, respecto a la siembra, importan tanto el sistema de siembra elegido como la distribución de la semilla. En siembra directa, se recomienda la siembra en dos pasadas cruzadas entre sí a 30 grados, colocando la mitad de las semillas en cada pasada y no más de medio centímetro.

Además, si seguimos las indicaciones sobre los kilos indicados, cuanto mayor es la distancia entre surcos, mayor va a ser la densidad de semillas dentro del surco, lo que favorece el auto raleo o la desaparición de plantas en el tiempo.

Para la mayor persistencia de la planta, la distribución de semillas al voleo es uno de los más eficientes sistemas porque las semillas quedan distribuidas de modo equidistante, y se disminuye el auto raleo.

 

Fuente: Todoagro - Clarín Rural – Ing. Pablo Cattani