Alfalfa: la clave está en la siembra

Ante la proximidad del período de la siembra de alfalfa, es importante recordar la importancia de la correcta elección de las semillas y una cuidadosa implantación de los cultivos.  Desde Foodco, proponemos hacer un repaso general de las características de este forraje, tan bondadoso en sus atributos.

La alfalfa resiste al déficit hídrico: sin dudas, una gran ventaja cuando la variable “clima” no ayuda. Esta capacidad de la alfalfa se debe a que sus raíces se pueden extender hasta seis metros de profundidad y extraer humedad de las napas. Incluso, su eficiencia hídrica aumenta a la par del aumento del estrés hídrico o sequía.

Lo que si hay que tener en cuenta es que para hacer frente a la situación, la planta reduce la expansión de hojas, afectando la fotosíntesis. Esto por lo tanto se traduce en una disminución de la producción de materia seca.

¿Otras cualidades que la hacen la reina del forraje? Su gran calidad y la capacidad de fijación de nitrógeno.

La alfalfa tiene una gran capacidad para adaptarse a diversas condiciones ambientales, sin embargo de las diferentes variedades que hay en el mercado, siempre es conveniente elegir las que coincidan y se ajusten mejor a las características climáticas de nuestra región.

En términos generales, al elegir las semillas, desde el Inta Manfredi recomiendan que las variedades sin reposo invernal (SRI) se destinen para el NOA, Cuyo y la Región Pampeana, mientras que las de reposo invernal moderado (CRIM) son ideales para toda la Región Pampeana y algunas zonas de la Región Patagónica. A su vez, las de reposo invernal (CRI) se aconsejan para la Región Pampeana Sur y la Región Patagónica.

• Las SRI se utilizan en los sistemas pastoriles de producción lechera e invernada intensiva y, también, para la producción de heno bajo riego en las regiones del NOA y Cuyo.

• Las CRIM son mejores para la producción de carne o de heno, en zonas de la Región Pampeana. En general, son menos susceptibles a las enfermedades de hoja que las SRI y toleran mejor un manejo del pastoreo no muy ajustado. También tienen un un ciclo vegetativo más corto con un pronunciado pico de producción en primavera, refieren desde el Inta Manfredi.

• Por último, las variedades CRI se recomiendan para la producción de carne o heno en zonas más frías, tienen un ciclo productivo más corto que las CRIM y, por ende, es más concentrada su producción de forraje.

Por último, en la elección de la semilla, el precio no debe ser la única variable a analizar: hay que pensar en su rendimiento, el potencial de producción, facilidad de manejo, entre otras variables.
El lote ya debe estar preparado, de modo que ya conocemos los cultivos antecesores: considerar aquellos que no tienen un gran volumen de rastrojo y aquellos que no compartan enfermedades.

 

 

Fuente: Infobae- Inta Manfredi – Todoalfalfa – Pablo Cattani